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BAJO LA LUZ DEL SOL NEGRO

un proyecto de Óscar Alonso Molina
para la Galería Adora Calvo
[31/10/09-15/12/09]

 

Artistas participantes:

 

Natividad Bermejo (Logroño, 1961)

Jus Juchtmans (Morstel, Alemania,1952)

Jesús Portal (Salamanca, 1970)

Sara Quintero (Madrid, 1971)

Juan Zamora (Madrid, 1982)

Jesús Zurita (Ceuta, 1974)

 

 

Aun a pesar de anunciar, al comienzo del ensayo que le dedicó, que iba a intentar “esclarecer la esencia de la melancolía”, Freud rápidamente reconocería la dificultad de aprehender esta aflicción sin objeto. Y es que la “pérdida desconocida”, causa de la melancolía, según el psicoanálisis, “nos produce una impresión enigmática, pues no podemos averiguar qué es lo que absorbe tan por completo al enfermo.” Por el contrario, la estética clásica, quiero decir hasta el Romanticismo, habría centrado por completo su atención justo sobre aquel objeto sin aflicción que en propiedad es la obra de arte: piedra de toque para la belleza convertida, ya durante el Moderno, en escándalo, literalmente, en piedra de tropiezo para la opinión y el gusto.

“En la aflicción, el mundo aparece desierto y empobrecido ante los ojos del sujeto. En la melancolía es el yo lo que ofrece estos rasgos a la consideración del paciente.” Así que a la hora de tramar esta exposición me pregunté, ¿qué ocurre cuando el arte se convierte en un síntoma –presagio, sospecha, pero también índice o rastro- de la cohabitación de ambos modelos en un mismo sujeto, o en un único objeto?, ¿no habla la tópica de la obra de arte como de una forma que no puede ser saciada por los significados y, en paralelo, del artista como auténtico productor del sentido?

 

Las obras seleccionadas en esta exposición responden con su enigma a esa pregunta. Obras oscuras, casi negras, que constatan la ausencia, el despojamiento, el vacío producido en la superficie de un mundo iluminado por aquel soleil noir que la tradición asocia, desde la antigua Grecia, al exceso de bilis negra; ese mismo sol poniente que Baudelaire entendió como “el astro que declina, soberbio, sin calor y lleno de melancolía.”

 

La minúscula pero indeleble presencia de una estrella fija y fría, que Juan Zamora ha encerrado en los márgenes del “pequeño pensamiento infantil”, nos da la bienvenida, justo enfrente del telón que abre y cierra por completo la representación, tejido con veladuras casi invisibles, intangibles, inmateriales por Jus Jchtmans. Adentrándonos un poco en la galería, nos encontraremos con el dibujo blanquinegro y casi metafísico de Natividad Bermejo, nuevo acercamiento a las escalas que sobrepasan lo humano y lo encogen, lo acongojan en relación con la escala del Universo; algo que ocurre de otra manera justo enfrente, ante la expansión mural de la pintura de Jesús Zurita, siempre en clave barroca, romántica y simbolista, donde prima ante todo el lujo y el luto. En el último tramo, Jesús Portal plantea cierta salida al exceso de negritud de cada imagen, abriendo la escena por medio del reenvío entre las diferentes estrategias textuales que la componen –foto pintada, pintura fotografiada-, pero resultando a la postre resultar una auténtica mise en abisme que nos empuja un poco al más allá todavía, hacia esos escenarios, entre reales y ficticios, crepusculares y mórbidos, que propone la pintura de Sara Quintero. Es sólo en ellos donde cabría despertar del ensimismamiento –aislamiento- a que nos obliga la tristeza, azuzados los espectadores y un poco aturdidos por el intenso gesto épico y ético que en sordina late en su interior. Es, como ven, un recorrido corto pero intenso. Espero que les interese y termine gustándoles esta suerte de inmersión hacia lo profundo. Amén.

 

Ó.A.M.

 

 

Agradecimientos:

 

Galería Adora Calvo, Salamanca · Galería Egam, Madrid · Galería Estrany-De la Mota, Barcelona · Galería Luis Gurriarán, Madrid · Galería Moriarty, Madrid · Galería Nieves Fernández, Madrid · Galería Sandunga, Granada.